Poesía

Recuerda comenzar a escribir poesía a la edad de 11 años, sin embargo, en aquel tiempo, escribir era casi un juego para él.

El poder de la lírica quizá, o al saber que otros familiares cercanos también escribían, o sufrían pasión por la Literatura, le llevaron a que ese juego se convirtiera en una costumbre necesaria en el día a día, y con la meta siempre de desahogar esas pequeñas emociones que yacen pegadas al alma.

Inmerso en la desdicha de no comprender si creer o crear son la misma cosa, decide tomar riendas y recopilar 5 años de escritura, en los que es ferviente conocer la evolución de una visión del mundo, de las situaciones, la calles, de la música como único instrumento de salvación, o de la propia supervivencia urbana de los jóvenes.

Es un hecho irrefutable, que su aparición por sorpresa en los Micros Abiertos del bar El Otro, dirigidos por la joven escritora y estudiante de Filología Hispánica: Paula Ramos Mederos, quién es culpable de incitar a Adrián Arvelo a participar en ellos, hacen que la pasión, ya existente, lleve al autor a generar una cantidad de textos que son también influenciados, por la buena y desconocida habilidad, de los jóvenes escritores que regentan el evento, y que en el paso del tiempo, también se han ido uniendo mas autores, hasta consolidar un pequeño grupo de amantes y escritores de Poesía y relatos llamados “Poetas del Otro”. Allí conoce a Covadonga Garcia Fierro, quién recién publica su primer poemario “Metáforas y otros efectos” da ánimos a Adrián para que se atreva a publicar, confiando en la pasión de esté, y abriéndole las puertas para otra vez encontrarse con su pequeña guerra personal  de no saber diferenciar “creer de crear” y siendo  Covadonga creadora del Prólogo de la futura obra. Así, la editorial Canarias “Ediciones Aguere” decide dar la oportunidad a Adrián Arvelo para publicar a finales de 2013 su primer poemario “Fin de las Primeras Partes”.

Es inevitable,y con gran influencia y claridad en la tercera parte de su primer poemario, que  muchos de sus textos hayan nacido consecuentemente por este acto de acudir cada Martes alternos a compartir sus textos con otros jóvenes poetas. Allí conoce a Javier Izquierdo, que en calidad de Filólogo, decide ser corrector de su novel obra.